Covid 19 y resiliencia: competencia ejecutiva clave

Por Carlos Contino – Director en CONA RH

Ante las dificultades que deben enfrentar las organizaciones a propósito de la irrupción del Coronavirus se hace imperioso promover un propósito que, trascendiendo la situación, se proponga evitar que la crisis se transforme en un problema insuperable.

Surge así el concepto de resiliencia cuyo fin está vinculado con fortalecer la automotivación y liderar organizaciones para ayudar a sortear situaciones complejas. Esta se utiliza para gestionar y manejar la tolerancia a la frustración que debemos enfrentar en las empresas y en la vida en general.

Se debe superar el “no” y aprender de éste. El “no”, a la inversa de lo que muchos piensan, debe ser el motor para continuar.

Las competencias que debe desarrollar el líder para contar con resiliencia en grado superior son autoconfianza, constancia, pasión, autocritica, automotivación, apoyarse en el equipo, aprendizaje continuo y la capacidad de saber cambiar. Vamos a desarrollar un poco más esta última.

No es aconsejable que el cambio sea interpretado como una cuestión traumática sino que fluya como una competencia del sujeto. En un mundo donde todo cambia a velocidades exponenciales ésta es la competencia clave de las personas exitosas.

Ahora bien, para desarrollar ésta competencia se hace preciso comprometerse con objetivos trascendentes, construir confianza, reflexionar antes de actuar, jugarse con acciones nuevas, desafiar la cultura existente, entre otras.

Las actitudes más observables de las personas resilientes dentro y fuera de su trabajo son saber aprender de otros,  flexibilidad, desafiar dificultades, y ser optimistas. En síntesis tienen algo así como su identidad personal.

Incorporar estos cambios conducirán al líder a ser más efectivo en sus resultados y contar con una mejor calidad de vida laboral y personal.

Ahora bien, en un contexto complejo como el que se nos presenta, no alcanza con un líder resiliente, aunque de él dependa la promoción en la institución. Más bien hay que desarrollar una cultura con esas características. Una empresa resiliente sabe que es la arquitecta de su propio destino: el éxito ó el fracaso será consecuencia de su accionar e interpretación de una realidad que, en muchos casos, la supera. Un elemento fundamental para la resiliencia es la fortaleza de las relaciones internas, la confianza y la reciprocidad, por tanto, eso que podríamos denominar el capital social de la organización.

Como integrante de la cultura empresaria, la gestación de organizaciones resilientes es un proceso que requiere tiempo y perseverancia, y se pone en acción frente a circunstancias críticas.

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