Pymes: termina 2020, ¿y ahora qué?

Mauricio-Rampone

Por Mauricio Rampone, director de Centro Pyme Ucema.

Las pymes, que ocupan un lugar central en la agenda pública pero que carecen de poder de lobby, terminan un áspero 2020. Nuestra estimación es que este año habrán desaparecido entre 60 y 80 mil Pymes registradas y, probablemente, un número similar o mayor de las no registradas. Aún así, el sector aporta un 50 % del empleo privado y 50 % del Producto Bruto Interno nacional.

La Pandemia aceleró una crisis que viene de antes. Según datos de la Fundación Observatorio Pymes (FOP), en 2017 la tasa de creación de empresas en Argentina igualaba a la de mortalidad. Estamos estancados en la creación de empresas y consecuentemente en la generación de valor. Según la misma fuente en Argentina hay 22 empresas cada 1.000 habitantes, en Brasil 35, en Uruguay 48 y en Chile 58. El “espíritu emprendedor” de nuestros abuelos y padres está apagado, con la excepción más que interesante de los start ups de industria del conocimiento.

Hay muchos factores que dan cuenta del fenómeno, en su mayoría macro. Todos conocemos lo que significa mantenerse en un contexto de crisis recurrentes. Un empresario Pyme que en otro contexto debería estar atento a su mercado y a sus costos, en Argentina debe lidiar con una presión fiscal asfixiante, atender las crisis de liquidez, estar atento a la conflictividad laboral, evaluar los efectos de inflación y devaluación sobre su negocio, entre otros. Mucha exposición a riesgos que dan cuenta del espíritu del directivo pyme y también del profesionalismo para batallar el día a día.

Según el relevamiento del último informe de FOP a la fecha, el 50% de las Pymes encuestadas manifiestan estar totalmente operativas y el otro 50% parcialmente operativas con caídas en la actividad de distinta magnitud. ¿Cómo hicieron para sobrevivir a la situación de crisis generada por la irrupción de la pandemia? Lo primero que hicieron fue usar fondos propios, luego postergar el pago de impuestos, diferir servicios y alquileres, renegociar servicios financieros, para luego sí postergar pagos a proveedores, cadena que estuvo seriamente afectada durante abril y mayo.

Es importante señalar que una gran cantidad de Pymes aplicó a las distintas asistencias que otorgó el Gobierno: un 40% (a la fecha) ha presentado planes de pago dentro de la Moratoria AFIP, un 40% accedió al plan ATP 1 (porcentajes que luego fueron reduciéndose hasta el ATP 5), un 20% resultó adjudicataria de las líneas de crédito al 24%, y otro 20% acordó con sus empleados suspensiones en los términos del art. 223 bis. Todos estos porcentajes referidos al universo de Pymes registradas a la fecha, estimativamente 550.000 empresas.

Algunas pistas para “relojear” 2021

En muchos casos, la expectativa está asociada a una recuperación en letra V o L, pero los empresarios Pyme en general apuestan a una recuperación bajo la letra K, donde se identifican con la pata de arriba de la K y la situación general del país con la de abajo.

Nuestra opinión es que las variables dólar e inflación se mantendrán relativamente bajo control, sin afectar la reactivación del consumo que cabe esperar después de la pandemia y en un año electoral. Sí creemos que habrá viento de cola externo para la Argentina. En ese marco, solemos decir que 2021 se presentará como un año para buscar rentabilidad más “fuera” que “dentro” de la Planta.

Es probable que continúen los créditos subsidiados y el cierre de importaciones. Habrá crecimiento de segundas marcas en tanto que sufrirán las marcas Premium. Tal vez no sea un año para expandir mi negocio, sino vender sobre seguro, por lo que acortar el ciclo de Caja será importante, y reducir la exposición de mi capital de trabajo a la inflación (cuentas a cobrar, créditos fiscales, stocks) Las malas noticias están asociadas a que no bajará la presión fiscal (aunque no enfocada en las Pymes) y será un año de conflictividad laboral.

Para las pymes será clave desarrollar mayores niveles de asociatividad, acercarse a su comunidad de negocios y buscar economías de escala. La experiencia indica que en procesos como el actual, las pymes son quienes pueden reactivar más rápidamente el mercado laboral. Pero necesitan llegar y hacerse escuchar con quienes toman decisiones. El nivel de fragmentación existente limita esta posibilidad.

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