Estas pymes van a buscar talento a las escuelas secundarias: qué puestos quieren cubrir

A medida que la pandemia permite abrir algunas puertas y retomar algo de la normalidad perdida, la industria argentina comienza a recuperar algo de la actividad previa a la crisis sanitaria, e incluso en algunos casos a mejorar algunos números que veían golpeados por los últimos años recesivos.

Y si bien es cierto que el nivel de empleo general no toma impulso por las dificultades tanto estructurales como coyunturales, hay un sector que arrastra un déficit que ya se vuelve crónico en lo que se refiere a recursos humanosA nivel profesional, el de los ingenieros y en lo que se refiere al personal de planta, el de técnicos y personal capacitados en áreas técnicas.

Según la encuesta realizada por la Fundación Observatorio Pyme (FOP) de 2019-20, el 74% de las pymes tuvieron dificultades para conseguir personal técnico medio, una cifra mayor al 66% del año 2005.

«Este fenómeno que se mantiene en el tiempo es estructural», señala Osvaldo Alonso, director de proyectos especiales de FOP a cargo del programa de Vinculación de Pymes con Escuelas Técnicas.

La pregunta es por qué. Aunque hay cuestiones estructurales que tienen que ver con los vaivenes de la actividad económica y los diversos proyectos económicos en pugna, hay cuestiones más puntuales que puede resolverse con políticas acertadas.

Alonso cuenta que el 66% de los responsables de pymes plantean que los postulantes no tienen experiencia práctica y carecen de calificaciones duras para el trabajo. «Eso tiene que ver con la formación y la escuela técnica», apunta.

Un dato revelador que muestra el drama local es la comparación a nivel global. Mientras que en Argentina del total de estudiantes secundarios sólo el 18% están en escuelas técnicas, en Uruguay es el 23%, en México el 27% y en la UE el 29%.

Eso es más radical con las mujeres. Sólo el 12% de las estudiantes secundarias van a estas escuelas, mientras que en Uruguay son el 18% y el 28% en México.

«Hay una desvalorización muy importante de lo técnico. Hay una subvaloración en el inconsciente colectivo porque se identifica mucho educación técnica con el trabajo manual», se lamenta Alonso.

Siete de cada 10 argentinos aprovecharon la cuarentena para capacitarse

La misma encuesta muestra que la mitad de las empresas revela que este problema provoca baja en la productividad y un aumento de los costos operativos, además de incrementar la carga laboral al personal calificado ya empleado.

Diego Ortega, vicepresidente de Pullmen, una de las agencias de personal temporario más grandes de la Argentina, marca la misma tendencia. «El 70% de los pedidos es de personal técnico para industrias manufactureras. Esto sucede cuando comienza a moverse un poco la economía, son perfiles que las empresas necesita incorporar rápidamente, más en este contexto en el que venimos de un gran parate».

Según el empresario, «este el déficit de talento tiene que ver con la falta de desarrollo de las empresas. Hace mucho tiempo que no tenemos una buena inversión en máquinas en la mayoría de las pymes, entonces están con procesos muy manuales. No hay estímulo a los jóvenes a estudiar una tecnicatura cuando hay poca necesidad. Si la necesidad se mantiene en el tiempo entonces los chicos van hacia ese lugar».

Para Alejandro López Tilli, presidente de Adiras, «es algo típico de los países sub industrializados. En Argentina tenemos una gran capacidad educativa superior para el desarrollo de profesiones intelectuales pero a la hora de aplicar sobre las competencias técnicas de campo, la oferta educativa se reduce muchísimo».

ELECTROMECÁNICOS

En otro informe del FOP realizado en base a una encuesta sobre las empresas del corredor norte del GBA se señala que hoy la mayor demanda está concentrada en los rubros de electromecánica y mecánica que responden por el 34% de los pedidos, luego se necesitan electrónicos y un poco menos de informática y programación.

El sector informática y programación es especial. De diferencia mucho por la posibilidad que tienen de trabajo a distancia. «No importa cuántos programadores formes internamente en la empresa, aun así se puede tener carencia de ellos, porque muchos comienzan a trabajar desde sus casas para empresas a nivel global», aclara Alonso.

Irini Wentick, socia directora de la empresa de conductores eléctricos WTK Wentick, advierte que «nadie puede elegir lo que no se conoce«. Para la empresaria «hay un déficit de comunicación de la educación, de la forma que se aborda. Cuando vos abrís una fábrica y los chicos las conocen es cuando se despierta el interés».

Esto es más agudo en el caso de las jóvenes. La brecha de género en este sector es aún muy aguda. «Las chicas entienden el mundo de la industria como un espacio en el que la fuerza física es muy valorada, pero hoy ya no es así. Hay espacio para la innovación, la creatividad, la planificación y otros aspectos que se valorizan. Es el momento en el que la mujer se involucre en estos entornos que son apasionantes para el desarrollo humano profesional y laboral».

CAPACITACIÓN Y PRÁCTICAS PROFESIONALIZANTES

Las soluciones son estructurales e incluyen políticas públicas estratégicas de largo plazo. Una de ellas, que aunque necesite articular con otras muchas, es central es el de la cooperación entre el sistema educativo y el mundo empresario.

La ley 26058 obliga a todos los estudiantes que finalicen su último año de secundaria en escuelas técnicas que realicen una «práctica profesionalizante» en una empresa. Son prácticas no remuneradas que sirven para contar con una experiencia en un ambiente laboral real. Sin embargo, los estudiantes encuentran trabas a la hora de acceder a las empresas debido al desconocimiento del programa y a las dificultades que tienen las pymes para contener a los estudiantes.

Sin embargo, es en estos espacios donde las empresas acceden a un gran semillero de talento. Quienes utilizan estos recursos y otros espacios de formación provistos por cámaras empresarias y entidades públicas, hablan en forma muy positiva de ellos.

José Tamboreneapresidente de la empresa de iluminación Trivial Tech, cuenta su experiencia.

«La intendencia de San Martín se acercó a nosotros en 2018 para que los chicos hagan las prácticas profesionalizantes en el 2019. El intendente Katopodis me planteó que tenía escuelas donde el 60% de los chicos vivían con familias con problemas y me pidieron que apadrine uno de esos colegios. Me decían que querían que esos chicos recuperen la esperanza, la expectativa de que hay una salida».

Así fue que en la empresa comenzaron a hacer sus prácticas de 200 horas los chicos de la ENET N°1 de San Martín. «Se definieron seis tareas y las 16 personas que vinieron pasaron por las seis tareas. Fue una linda experiencia y los chicos se fueron contentos porque en el colegio siempre hacen las mismas cosas y no tiene acceso a trabajos reales. El año pasado tomamos dos chicos para trabajar», relata el empresario.

Javier Viqueira, presidente de Adox, empresa de sanitización y equipamientos médicos, da cuenta de los resultados que en el largo plazo implicó. «Desde hace más de 20 años realizamos estas prácticas profesionalizantes, que en otros tiempos tuvieron otros nombres. La tesorera, el jefe de desarrollo y el jefe de producción que tenemos hoy comenzaron así. Es el lugar desde donde tomamos nuestra primera línea de trabajadores».

El empresario se refirió también al acuerdo que Adimra, la cámara empresaria de la que es prosecretario, realizó con el municipio de Ituzaingó. «Es la forma en la que varias pymes se juntan se puede lograr preparar a la gente con los formatos más adecuados Nosotros ponemos un docente, las herramientas, el municipio las instalaciones y las computadoras y así preparamos trabajadores en las áreas que se necesitan. Lo que incluye competencias técnicas y temas blandos como el trabajo en equipo».

Carina Schejter, presidenta de Sensei y miembro de Fecorr, la federación empresarial de Corrientes, señala las acciones que realizaron y la situación que se vive en muchos lugares de esta Argentina federal.

«Trabajamos con la Fundación Observatorio Pyme y el Consejo Nacional de Educación, Trabajo y producción (Conetyp) en buscar cuales eran las necesidades empresariales que no estaba cubriendo el sistema educativo para avanzar en programas de capacitación. Entendemos que hay un déficit en el sistema educativo para realizar trabajos en lo que la región necesita, como la industria maderera o la industria alimenticia. No es posible que siga habiendo escuelas técnicas que trabajen con talleres como hojalatería. No se piensa en dar una salida laboral real según la zona».

PYMES VS GRANDES EMPRESAS

Según Pablo Orcinoli, director de la consultora Prolugus, «las empresas pymes tienen argumento para dar batalla a las grandes empresas en lo que hace a captación de talento. Aunque difícilmente puedan competir a nivel salarial, a nivel branding o en materia de beneficios, son organizaciones con menos burocracia, donde el fenómeno de las puertas abiertas facilita el vínculo con los dueños, y donde el desarrollo profesional y el aprendizaje se da más en la acción que en la formalización de procesos».

Sin embargo, según datos de FOP, de cada 10 empresas que toman estudiantes para capacitarlos, sólo dos son pymes aunque esta relación debería ser a la inversa.

Wentick plantea la necesidad de que las pequeñas y medianas empresas se agrupen para poder articular mejor ese tipo de capacitaciones.

«Es muy importante la pertenencia a las agrupaciones empresarias porque una pyme sola no tiene estructura como para alojar a los chicos de las escuelas secundarias. En una cámara ese dispositivo se puede armar en grupo», cuenta.

Desde la Unión Industrial de Ezeiza, cuenta, «creamos un centro profesional, en una articulación público – privada con el área de formación profesional de la Provincia de Buenos Aires, para formar personas en habilidades técnicas y otras blandas, socio-emocionales. Y es en esos espacios donde las empresas preferimos ir a buscar talentos para incorporar».

«Es clave abrir las puertas de las empresas para las prácticas profesionalizantes. Es central para un país que quiere desarrollarse industrialmente. En nuestra empresa fue una experiencia muy buena. Siempre hay chicos que se destacan y esos chicos pueden comenzar a trabajar. En nuestros casos tememos algunos que ya trabajan en diferentes sectores», señala.

López Tilli comparte que ese es el camino. «Una solución muy buena es la de asociarse por sectores de actividad, determinar en conjunto las necesidades de capacitación y crear y financiar en conjunto un organismo que brinde la capacitación a medida y que emita un certificado de validación para todas las empresas miembro de la asociación. Acá, las cámaras empresarias deberían tener un rol trascendental. En Adiras, por ejemplo, nos encargamos de brindar capacitación técnica específica para rangos medios y para lo que llamamos los «copilotos». De hecho, es una capacitación gratuita para todas las empresas miembro de nuestra organización y es algo que viene funcionando muy bien».

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