Pymes: cómo controlar la gestión en pandemia

Por Mauricio Rampone, director ejecutivo del Centro de Desarrollo Pymes de Ucema *

Hay una frase atribuida a Peter Drucker que dice …”lo que no se mide no se puede controlar, y lo que no se puede controlar no se puede mejorar”…

La importancia de contar con un set de indicadores básicos para controlar la marcha de un negocio está –casi- fuera de toda discusión. Sin embargo, la intuición, la costumbre y los comentarios verbales siguen teniendo mucha participación en el proceso decisorio, sobre todo en el mundo Pyme, donde además (normalmente) en la agenda del día a día del N°1 prevalecen los asuntos de coyuntura por sobre los estratégicos.

Este fenómeno se vio agravado con el advenimiento de la Pandemia. En el mundo pre-Covid, era común que el dueño de una empresa pyme se reuniese con su grupo de gerentes (muchas veces familiares) a discutir la situación de la empresa, café o mate de por medio. En ese ámbito, se intercambiaba información sobre la marcha de la empresa, alguna de ella basada en indicadores numéricos, otra más de carácter informal. Pero había una interacción entre el grupo directivo.

Con la Pandemia, ese contacto físico se hizo más espaciado o en algunos casos directamente se reemplazó por las plataformas virtuales. Esto hizo mucho más importante poder contar con un tablero de control o set de indicadores que reemplacen (y mejoren) el intercambio verbal directo.

Hay mucha bibliografía respecto a qué tipo de índices, indicadores y estadísticas debería incluir un tablero de control. A veces el empresario Pyme queda abrumado por la cantidad de datos que llegan a su escritorio. Nuestra experiencia indica que un negocio de complejidad promedio debería poder manejarse con 3 o 4 datos básicos y otros 3 o 4 complementarios: los datos o métricas deberían ser un traje a medida; cada empresa tiene que armar su tablero de comando según los drivers que necesita controlar. Hay un ejemplo muy gráfico de qué número de indicadores sería el ideal: los comandos de un vehículo traen normalmente unas 20 o 30 opciones de control; sin embargo, cada conductor reduce su chequeo a unos pocos. Los drivers serán la esencia del Tablero de comando, cuya implementación es necesaria para identificar desvíos respecto del plan de negocio y permitir ajustes a la estrategia o anticipar situaciones de stress financiero.  En cierto sentido, sólo aquellos que conocen el mercado y su empresa saben cuáles son los datos necesarios para controlar el Negocio.

Finalmente (y no menor): la persistencia en el tiempo de un buen tablero de control depende de cómo se capture y procese la información que lo alimenta. Si hay dudas sobre su confiabilidad, se lo abandona prontamente y se vuelve a descansar en los mecanismos informales.

  • Publicada originalmente en El Economista

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