Pymes: contexto económico y perspectivas

El pasado 2 de diciembre ante más de 300 personas, la Asociación de Directorios Asociados (Adiras), Parque Austral y El Economista desarrollaron el webinar “La Economía que viene”. El mismo fue de lo macro a lo micro y tuvo como oradores a Florencia Bazet, analista Sr. De Banco Galicia Research, Eduardo Fracchia, director de Economía de IAE y Alejandro López Tilli, presidente de Adiras.

Desde el punto de vista del contexto, Bazet hizo hincapié en la falta de estabilidad macroeconómica, el estado deficitario y el problema de la elevada “nominalidad”, lo cual denota “elevadas tasas de inflación, de interés, falta de acceso al crédito, y una alta brecha cambiaria”. Ese combo trae como resultado la “falta de previsibilidad de la Argentina”, según la especialista, para quien típicamente nuestro recorrido económico habla de “ciclos de ilusión y desencanto, de stop & go”. Ello derivó en tasas de crecimiento promedio menores a otros países de la región.

Fracchia agrega que “lo gordo de lo que nos ha pasado este año es Covid, que explica el 90 % de la crisis”. A su vez, el economista del IAE, agregó que en el contexto internacional “hay demanda asiática, lo que le pega a los commodities para arriba, la soja pasa los 300 a los 420, y esto es una buena noticia”. Para Bazet, el principal problema siempre es “el resultado fiscal primario, con rojos fiscales importantes”. A su vez, puntualizó que en los últimos 15 años, “ha habido por un lado un gran aumento del gasto público y por otro una fuerte presión impositiva”. Esto, en un contexto donde el 50 % del PBI es informal. Continuando con el contexto internacional, Fracchia agregó que “el mundo post Trump supone mayor moderación, pero que el contexto de tasas de interés muy bajas no fue aprovechado desde Argentina, aunque sí tomaron nota otros países de la región, que a pesar de lucir más ordenados, también tienen sus revueltas sociales”.

Desde el punto de vista sectorial, el economista de IAE dijo que “alimentos y campo van bien; Vaca muerta luce frizada”. Y en relación al sector externo, en un contexto donde la Argentina precisa dólares, dijo que “está muy flojo en exportaciones, especialmente las pymes”. Tal es así que según Fracchia, de 800.000 pymes sólo exportan 6000. No sólo eso, sino que “hay muy pocas pymes por habitante”.

Poniéndose en los zapatos del empresario, Bazet aseguró que “la inflación afecta el universo pyme, desvirtuando las decisiones de inversión y de acceso al crédito”. Es que “a las complejidades macroeconómicas se le suma tener un marco normativo laboral y tributario complejo”.

Como pronóstico para 2021, la ejecutiva de Banco Galicia dijo que el año que viene se prevé una aceleración de la inflación y una mayor brecha cambiaria. Fracchia comparte esta mirada y agrega que 2021 “será recesivo y de bajo consumo con una inflación entre el 60 y 70%. A su vez, agrega que “el objetivo de bajar déficit primario de 8 a 3 implica ajuste fiscal, lo cual despertará tensiones en Olivos”.

Entre otras cosas, eso achica el horizonte económico de las empresas y no es un contexto propicio para generar inversiones. Y para Fracchia, “ocurre que las empresas están más preocupadas por el contexto que por su operación”.

Qué hacer internamente

El Dr. Alejandro Lopez Tilli, fundador de López Tilli abogados, dijo que en este contexto es clave “cuidar la empresa y mirar el entorno para favorecer la continuidad de la pyme”. Pero a su vez

puntualizó en ciertos aspectos que las pequeñas empresas deberían capitalizar para ser más competitivas. Es que según López Tilli, “la planificación fiscal en las pymes es más flexible que en las grandes empresas, lo cual les da más aire para maniobrar en contextos adversos”.

En este contexto, según el especialista, el empresario mira la rentabilidad, sólo que para alcanzarla su estrategia se basa en “aumentar las ventas o reducir costos, aliarse con proveedores, rediseñar procesos”. Pero todo esto, que es correcto, “implica costos significativos”.

Sin embargo, de lo que no se habla es de la planificación fiscal y de cómo adecuarse al marco tributario actual para favorecer la sostenibilidad de las empresas. En ese contexto, es claro que “una estrategia de apalancamiento financiero me va a servir, de reducción de costos también, o de incremento de ventas”. Pero de acuerdo al planteo de López Tilli “ninguna de esas herramientas les incrementa un 200 % el resultado del ejercicio”.

Cuando el empresario pyme hace el análisis de la mejora de la rentabilidad, “si no empieza por la planificación fiscal, todo lo demás es un vaso tirado al mar”, dice el letrado. Es que de acuerdo a su lineamiento, “si no planifico, cuanto más vendo yo, más se lleva el Estado, y esto lo dice un modesto cuadro de resultados”. De esta forma, el Estado termina siendo el principal beneficiario de la actividad. Para evitar los cimbronazos típicos que surgen a la hora de pagar impuestos “es dable planificar: una forma es con los honorario

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